Una Cuba Sostenible: solo sin dictadura

Hablar de sostenibilidad en Cuba no es un ejercicio técnico, ni una moda ambientalista. Es, ante todo, un acto profundamente político. Porque ningún país puede aspirar a un desarrollo justo, verde y democrático, si sus ciudadanos siguen sometidos a un régimen autoritario que censura el pensamiento crítico, reprime la participación comunitaria y silencia a quienes defienden la vida, la tierra y la verdad.

Para que Cuba sea verdaderamente sostenible, primero tiene que ser libre.

Sin democracia no hay justicia ambiental

En mi reciente ponencia Una Cuba sostenible: equilibrio entre desarrollo y medio ambiente, señalé un principio elemental: la sostenibilidad no es solo energía renovable y reciclaje, sino participación ciudadana, transparencia institucional, descentralización del poder y respeto a los derechos humanos. Nada de eso existe hoy en Cuba.

La dictadura ha convertido los ecosistemas en botines, la ciencia en propaganda, y las decisiones ambientales en secretos de Estado. Lo que no puede controlar, lo reprime. Lo que no le conviene, lo esconde.

¿Cómo puede entonces este gobierno hablar de “Agenda 2030”, de “ODS” o de “estrategias de resiliencia”, si no permite siquiera el acceso a información pública ni el derecho a asociarse libremente para defender una zona costera o denunciar una tala ilegal?

El costo humano de decir la verdad

Hablar de sostenibilidad en Cuba es también hablar de represión contra quienes la exigen. No se puede olvidar que el artivista Luis Manuel Otero Alcántara, amigo de este canal y una de las voces más genuinas de la Cuba libre, permanece encarcelado solo por ejercer su derecho a expresarse, crear y amar a su país sin consignas oficiales.

Luisma, como le decimos con cariño, no es un político ni un técnico ambiental, pero entendió antes que muchos lo que significa vivir en armonía con la naturaleza: implica libertad, comunidad, identidad. Su obra —hecha con palmas, piedras, banderas y memoria— es profundamente ecológica porque es profundamente humana.

Una Cuba sostenible no puede encarcelar a sus creadores ni a sus soñadores. No puede reprimir al pueblo mientras tala sus bosques. No puede decir que protege el medio ambiente cuando contamina sus ríos con impunidad.

Las falsas soluciones del régimen

En nombre del “desarrollo”, el gobierno cubano impulsa proyectos mineros, turísticos y energéticos que ignoran los límites ecológicos, destruyen ecosistemas y excluyen a las comunidades locales. La minería en Moa, la turistificación depredadora en los cayos, el uso creciente de transgénicos y agroquímicos… son todos síntomas de un modelo que no escucha, no consulta y no respeta.

Más aún: el acceso a financiamiento internacional para proyectos ecológicos está hoy limitado por la falta de transparencia del régimen. Con una institucionalidad democrática, Cuba podría aprovechar fondos como el Green Climate Fund, el Fondo Mundial para el Medio Ambiente o el Adaptation Fund. Pero en la actualidad, esos recursos se administran de forma opaca y vertical, sirviendo más al control político que a la regeneración ambiental.

¿Transición energética con censura?

Imposible. Una verdadera transición verde en Cuba requiere algo más que paneles solares o bicicletas eléctricas. Requiere una transición política. Requiere libertad académica, ciencia ciudadana, medios de prensa independientes, autonomía institucional y comunidades empoderadas. Nada de eso cabe en el modelo totalitario que nos asfixia.

Mientras no tengamos libertad para organizarnos, protestar, investigar y decidir juntos el futuro de nuestras regiones, toda promesa de sostenibilidad será apenas otra fachada verde para un poder fósil.


Por eso lo decimos con claridad:

Para hablar de una Cuba Sostenible, lo primero es acabar con esta dictadura.

Porque sin democracia no hay ecología.
Porque sin derechos humanos no hay derechos de la naturaleza.
Porque sin libertad, lo demás es simulacro.

Y porque no queremos una Cuba que sobreviva entre ruinas y silencios, sino una que florezca desde la justicia, el conocimiento compartido y la dignidad de su gente.

💚 Este canal seguirá abriendo espacio a quienes sueñan y trabajan por esa Cuba posible. A Luisma, donde quiera que esté, va también esta esperanza.

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