Un reciente análisis realizado por el Departamento de Protección Ambiental (DEP) confirmó la presencia de microcistina, una toxina producida por las cianobacterias (algas verdeazules), en Port Salerno.
Esta situación podría ser el inicio de un año crítico para los ecosistemas si las descargas de agua desde el Lago Okeechobee no se detienen.
Las descargas están relacionadas con la proliferación de estas algas tóxicas, que amenazan la biodiversidad, la salud pública y las actividades económicas.
Organizaciones ambientalistas instan a la comunidad a exigir al Cuerpo de Ingenieros del Ejército que ponga fin a las operaciones de «recuperación» que continúan descargando agua contaminada hacia áreas sensibles.

Deja un comentario