Este fin de semana tuve el honor de participar en el Décimo Encuentro del Itinerario de Pensamiento y Propuestas para Cuba, organizado por el Centro de Estudios Convivencia y celebrado en la Escuela de Leyes de la Universidad Internacional de la Florida, con el apoyo del Instituto de Investigaciones Cubanas.

Durante dos jornadas de intenso diálogo, más de 50 académicos y activistas de Cuba y su diáspora —así como de países como España, México y Nicaragua— nos reunimos para compartir ideas, construir propuestas y proyectar una Cuba más libre, justa y sostenible. Convivencia, fiel a su estilo, propuso una metodología abierta y participativa, basada en el respeto, la diversidad y el trabajo en equipo como base para imaginar soluciones reales y alcanzables.
Tuve la oportunidad de ofrecer una conferencia bajo el título “Una Cuba sostenible: equilibrio entre desarrollo y medio ambiente”, donde destaqué que nuestro país, lejos de partir de cero, posee una oportunidad excepcional para diseñar su futuro con criterios ecológicos, éticos y sociales que otras naciones olvidaron cuando optaron por el camino del crecimiento a toda costa.

Propuse la sostenibilidad no solo como una estrategia ambiental, sino como una visión de justicia intergeneracional, autonomía científica, descentralización democrática y respeto a los límites del planeta. En este sentido, el reto no es únicamente técnico, sino también profundamente político y cultural.
Agradezco profundamente a los organizadores de Convivencia por su invitación y, sobre todo, por su perseverancia. Cumplir diez años de encuentros consecutivos —organizados desde dentro de la Isla y con participación plural— es una verdadera hazaña en un contexto tan adverso como el cubano. Este aniversario no solo celebra una trayectoria, sino que confirma el valor de la constancia, la escucha respetuosa y el pensamiento colectivo como motores para el cambio.

Convivencia, más que un centro de estudios, es un espacio de reencuentro. Ha demostrado que es posible juntar voces distintas sin imposiciones ni unanimismos, y que la unidad no significa uniformidad, sino compromiso compartido con el futuro. En tiempos donde el diálogo real escasea y la polarización domina, experiencias como esta iluminan con fuerza un camino alternativo: el de la razón, la esperanza y la corresponsabilidad ciudadana.
Desde Canal Guardabosques celebramos este aniversario como propio. Porque la sostenibilidad de Cuba también depende de su capacidad para pensarse a sí misma con honestidad, con ternura y con coraje. Que este itinerario no se detenga.
