En la legislatura de Florida se ha estado debatiendo un paquete de leyes relacionadas con la agricultura conocido como SB 290 / HB 433, que incluye una disposición muy controvertida llamada Sección 48 (disparagement clause).
Esta cláusula no es simplemente una regla agrícola: buscaba crear una vía legal especial para que intereses dentro de la industria agrícola —incluyendo grandes productores y grupos representativos del sector— pudieran demandar por daños a personas, periodistas, científicos o grupos comunitarios que hablen públicamente sobre prácticas agrícolas o productos si se considera que sus declaraciones son “disparaging” (denigrantes) o supuestamente falsas.
¿Qué ampliaba esta cláusula?
Originalmente, Florida ya tenía una ley limitada desde hace décadas para defender a productores de alimentos perecederos de acusaciones falsificadas (una food libel law). Pero la Sección 48 proponía:
- Expandir la protección no solo a productos alimentarios, como frutas o vegetales, sino también a productos no perecederos (por ejemplo, caña de azúcar) y a prácticas agrícolas, como el uso de fertilizantes, pesticidas, manejo hídrico u otras técnicas de producción.
- Además, permitir que la parte que gana una demanda pueda recuperar todos los honorarios legales, lo que puede convertir una crítica pública en un riesgo financiero enorme para quien habla.
Este tipo de leyes, a menudo conocidas como “ag-gag” o leyes contra la crítica alimentaria/agrícola, existen en algunos estados de EE. UU., pero su aplicación más amplia, como pretendía SB 290, generó alarma porque podría servir para disuadir o incluso silenciar debates públicos sobre temas ambientales que afectan ecosistemas y salud comunitaria.
¿Quiénes estaban detrás de la cláusula y qué motivaciones tenían?
Promotores de la Sección 48:
- El senador Keith Truenow, uno de los patrocinadores de SB 290, defendió la cláusula diciendo que era necesaria para “proteger la verdad” sobre la producción de alimentos y evitar daños salariales o reputacionales a los agricultores.
- Representantes como Danny Alvarez también respaldaron la idea de que era importante proteger a los productores de acusaciones consideradas injustas que podrían afectar la economía agrícola.
- El comisionado de Agricultura de Florida, Wilton Simpson, ha sido mencionado por organizaciones ambientales como una figura vinculada al impulso de esta legislación, especialmente por su relación con intereses como la industria de la caña de azúcar.
Los defensores argumentaban que, en un contexto donde las declaraciones falsas pueden “dañar” reputaciones o ventas, era necesario actualizar la ley para incluir productos que antes no estaban contemplados.
¿Quiénes se opusieron y por qué?
Organizaciones ambientalistas, grupos por la libertad de expresión y activistas comunitarios se levantaron en contra de la Sección 48 por varias razones:
– Defensa de la libertad de expresión
Grupos como Captains for Clean Water y otras coaliciones de agua limpia alertaron que esta cláusula podría intimidar o castigar a quien señale prácticas agrícolas que contaminan ríos, costas o acuíferos, incluso antes de que existan estudios científicos completos.
La crítica se centraba en que la amenaza de costosas demandas y honorarios legales podría callar debate público importante sobre el ambiente.
– Cuestiones ambientales y de salud pública
Organizaciones de defensa de la salud y el ambiente señalaron que esta cláusula tendría un efecto paralizante sobre la discusión pública de temas como el uso de pesticidas, fertilizantes o prácticas que afectan la calidad del agua y de los ecosistemas. Algunos defensores del ambiente llegaron a llamarla una “ley mordaza” (gag law) porque literalmente habría hecho más difícil advertir sobre posibles impactos ambientales o riesgos para la salud.
– Ciudadanía y movilización social
Miles de floridanos, desde científicos hasta pescadores recreativos y ciudadanos preocupados por las aguas de su comunidad, enviaron correos electrónicos, hicieron llamadas y participaron en audiencias públicas para expresar su rechazo a la cláusula. Esa presión ciudadana fue parte clave para que el Comité de Reglas del Senado eliminara finalmente la Sección 48 de SB 290, al menos por ahora.
¿Por qué esto importa más allá de la política agrícola?
Aunque esta cláusula formaba parte de una ley relacionada con la agricultura, el debate toca un tema mucho más amplio:
- Derecho a hablar sobre prácticas que dañan ríos, manglares y zonas costeras.
- Capacidad de comunidades y activistas para advertir sobre riesgos ambientales o de salud.
- Prevención de precedentes legales que puedan extenderse a otras industrias o estados.
Para nuestro trabajo como ambientalistas y científicos sociales, este episodio es un recordatorio de que las leyes que parecen técnicas o especializadas pueden tener impactos profundos en la democracia, la participación pública y la capacidad de proteger nuestros ecosistemas.

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