En la Cuba actual, donde la palabra crisis apenas alcanza para describir la magnitud del deterioro nacional, sigue abriéndose paso una narrativa cuidadosamente construida desde las alturas del poder: una Cuba verde, sofisticada, sostenible y abierta al lujo ecológico. Mientras se ignora (oculta) la isla real de los apagones, la inflación, la emigración masiva, las tiendas vacías y el colapso productivo del campo; se vende al mercado internacional y las flotillas de izquierda ingenua una Cuba de postal, diseñada para seducir al visitante extranjero, cautivar a sectores privilegiados y proyectar una imagen internacional moderna, sensible al medio ambiente y alineada con los grandes discursos globales sobre sostenibilidad. Ello, por supuesto, con el fin de recaudar divisas para una élite agonizante.
Pocos proyectos ilustran mejor esa operación de maquillaje político y económico que Hacienda El Patrón, un exclusivo proyecto ubicado en La Habana del Este que se autodenomina el “primer proyecto de agroturismo en Cuba”, y que ha construido toda su identidad pública sobre conceptos tan serios como agroecología, soberanía alimentaria, producción orgánica, energía solar, bienestar integral, lujo natural y conexión espiritual con la tierra. Su discurso oficial habla de “proteger y preservar el medio ambiente”, de “garantizar un espacio libre de contaminación” mediante energía solar, de apoyar “la soberanía alimentaria de la isla”, de empoderar mujeres rurales, enseñar a niños técnicas agrícolas y preservar el patrimonio cultural cubano.

En apariencia, es el tipo de iniciativa que cualquier ambientalista responsable quisiera celebrar, pero que a cualquiera mínimamente informado sobre los procederes de la dictadura cubana le haría levantar una ceja. Cuando se examina con detenimiento la arquitectura económica, simbólica y política que sostiene ese supuesto paraíso verde, queda entonces evidenciada otra cosa completamente diferente: la sostenibilidad convertida en mercancía ideológica, la naturaleza transformada en vidriera premium y lo peor (al menos para mí) la agenda ambiental utilizada para legitimar redes de poder del aparato militar cubano.
La fabricación de un paraíso: ecología de vitrina y lujo cuidadosamente escenificado
Las imágenes promocionales de Hacienda El Patrón resultan completamente ajenas al cubano de a pie. Tampoco son casuales. Cada encuadre comunica una idea precisa. Caballos blancos recorriendo praderas abiertas bajo cielos serenos. Kayaks avanzando sobre aguas tranquilas entre vegetación exuberante. Tiendas glamping de diseño impecable levantadas en medio de jardines tropicales. Paneles solares perfectamente integrados en un paisaje ornamental de palmas reales y flores cuidadosamente dispuestas. Huertos orgánicos fotografiados como bodegones de abundancia. Masajes terapéuticos al aire libre. Sesiones de yoga “en armonía con la naturaleza”. Hamacas frente a lagunas de ensueño. Tabacos premium. Cócteles artesanales. Vehículos Mercedes Benz 2024 para el traslado exclusivo de visitantes. Habitaciones desde 200 dólares la noche. Es fácil comprender que no es simplemente turismo. Es una narrativa visual que permite el branding político deseado. Es una Cuba presentada como refugio eco-chic para consumidores de alto poder adquisitivo.








Hay, además, un componente particularmente revelador en la imaginería de Hacienda El Patrón: la cosificación sistemática de los cuerpos como recurso de mercadeo. El supuesto refugio agroecológico aparece poblado por torsos masculinos cuidadosamente exhibidos, cuerpos femeninos hipersexualizados en bikinis mínimos o transparencias escénicas, poses calculadas de deseo, sensualidad prefabricada y una estética visual más cercana al catálogo aspiracional de un resort de influencers que a cualquier tradición rural cubana auténtica. La tierra, la cosecha, el agua, el descanso y hasta el trabajo agrícola son presentados a través de una lente erótica y performática donde las personas dejan de ser sujetos para convertirse en accesorios visuales del producto. Nada de esto resulta novedoso; por el contrario, revela hasta qué punto el proyecto llega tarde y torpemente a fórmulas globalizadas de marketing turístico ya gastadas por décadas de explotación comercial del cuerpo y del deseo.




Lo llamativo es la pobreza simbólica con que se ejecuta esa copia. La caricatura alcanza su punto más evidente cuando la figura del guajiro cubano aparece convertida en modelo de pasarela rural con una llamativa guayabera roja. Cualquier cubano reconoce inmediatamente la impostura. La guayabera no es ropa de trabajo; históricamente ha sido prenda de vestir limpia, de ocasión, de respeto social y presencia pública del campesino, no uniforme para arar bajo el sol. Más que representar la ruralidad cubana, esas imágenes la trivializan. Más que dignificar al campesino, lo convierten en decoración temática para consumo elitista.

Este lenguaje promocional refuerza la operación estética con una forzada sofisticación. “Menos ruido, más verde”. “Menos rutina, más naturaleza”. “Menos oscuridad, más luz”. “Menos límites, más aventura”. Y quizá la frase más reveladora e hipócrita de todas: “La libertad de ser tú”. En un país donde la libertad política, económica y cívica está severamente restringida, convertir la palabra libertad en lema aspiracional de un resort ecológico de lujo revela hasta qué punto el marketing puede apropiarse incluso de aquello que la realidad niega. Aquí la libertad no aparece como derecho ciudadano, sino como experiencia premium de consumo. No como condición colectiva, sino como privilegio comprado y bien caro. No como emancipación social, sino como producto exclusivo cuidadosamente empaquetado entre hamacas, jardines medicinales y cenas farm-to-table.
Ese es precisamente el núcleo del greenwashing contemporáneo: no consiste en mentir abiertamente, sino en envolver estructuras profundamente desiguales en un vocabulario moralmente atractivo. Paneles solares, huertos orgánicos y etiquetas como #eco-tourism, #GoGreenCuba, #NaturalWonderCuba o #LuxuryCamping funcionan aquí como capital simbólico. Venden falsa conciencia ambiental. Venden falsa autenticidad rural. Venden falsa armonía con la tierra. Y a la par encubren relaciones de privilegio imposibles de ignorar.
El entramado detrás de El Patrón: poder, influencia y expansión territorial
La excelente investigación publicada por CubaNet, titulada Qué hay detrás de Roberto Carlos Chamizo, “el mensajero de El Cangrejo”, arroja luz sobre la estructura de poder que gravita alrededor del proyecto. Según esa investigación, Roberto Carlos Chamizo González —figura asociada públicamente a Hacienda El Patrón, Havana Prestige y el restaurante Mía Culpa Havana— no responde al perfil clásico del emprendedor privado surgido de abajo, sino al de un operador formado en estructuras estatales de seguridad, con vínculos familiares históricos dentro del MININT y conexiones financieras de alto nivel.

CubaNet documenta testimonios de seis fuentes cercanas a su entorno que lo sitúan como parte de operaciones internacionales vinculadas al monitoreo financiero, el contacto con inversionistas y la captación de círculos de influencia económica. Su inserción en departamentos estratégicos del Banco Central de Cuba y sus misiones en plazas como Londres, Suiza, Dubái o Madrid dibujan un perfil mucho más cercano al operador de la dictadura que al empresario autónomo hecho a sí mismo.
Más revelador aún es el origen territorial de Hacienda El Patrón. Lo que hoy se vende como supuesto santuario agroecológico exclusivo surgió sobre áreas anteriormente dedicadas a producción agrícola estatal y tierras trabajadas por campesinos en usufructo. CubaNet recoge testimonios directos de familias víctimas de procesos de presión institucional, retirada de tierras, desalojos y expansión favorecida “por órdenes de arriba”, en un contexto donde la finca multiplicó su extensión mientras absorbía terrenos vecinos. Ello se da mientras Cuba atraviesa una de las peores crisis alimentarias de su historia reciente. De modo que tierras agrícolas dejan de producir alimentos para abastecer un circuito premium de ocio ecológico, gastronomía selecta y turismo de lujo. Es obvio que la soberanía alimentaria, tan invocada en el discurso promocional de Hacienda El Patrón, funciona más como eslogan que como proyecto verdadero. Produce exclusividad, no democratización alimentaria.
GAESA, Gaviota y la captura del discurso verde
La pieza que termina de completar el rompecabezas es GAESA, el gigantesco conglomerado empresarial bajo control militar que domina la mayor parte de la economía cubana. Su influencia alcanza sectores estratégicos como banca, comercio minorista, logística, construcción, importaciones y, sobre todo, turismo. Dentro de ese entramado, Gaviota (también militar) constituye uno de los brazos hoteleros y turísticos más poderosos del país, pieza central en la captación de divisas.
Investigaciones periodísticas y análisis económicos recientes han descrito a GAESA como el gran corazón financiero del poder cubano, con una capacidad extraordinaria para concentrar inversiones, infraestructura y rentabilidad incluso en medio del derrumbe económico nacional. En ese contexto, no pasa inadvertido que Hacienda El Patrón fuera incorporada de manera excepcional al catálogo de excursiones de Gaviota Tours, una inclusión que, según fuentes citadas por CubaNet, respondió a decisiones “de alto nivel” más que a criterios comerciales ordinarios. Eso convierte a El Patrón en símbolo de la colonización del discurso ambiental por parte de estructuras económicas ligadas al poder. La revolución que la menos en su discurso público durante décadas exaltó austeridad, sacrificio colectivo y retórica igualitarista comienza ahora a mostrar su verdadero rostro y a vestir lino blanco, servir cócteles artesanales frente a lagunas privadas y promocionar glamping sostenible entre palmas reales. La estética cambió, pero el mecanismo de privilegio permanece.
El oasis y el país real
Mientras Hacienda El Patrón vende una experiencia de “serenidad”, “placer” y “equilibrio perfecto entre servicio y producción orgánica” (ya sabemos que eso es falso), la mayoría de los cubanos habita una realidad radicalmente distinta. La isla atraviesa apagones devastadores, se deterioran los servicios básicos, la inseguridad alimentaria crece cada día, la caída de la producción agrícola es histórica, el deterioro hospitalario y el éxodo demográfico no tienen precedentes. El contraste es ofensivo. De un lado, la Cuba de las colas, los salarios pulverizados, la desesperanza y la supervivencia cotidiana. Del otro, la Cuba de la exclusividad verde, del lujo rural tematizado, del bienestar premium y de la naturaleza convertida en experiencia aspiracional.
Por eso Hacienda El Patrón no es solo un emprendimiento turístico. Es un mensaje político para quien quiera verlo. Han montado una escenografía cuidadosamente diseñada para mostrar que la élite cubana ha entendido el lenguaje del siglo XXI: ya no basta con hablar de patria, resistencia o revolución. Ahora hay que hablar de sostenibilidad, de comunidad, de energía limpia, de agricultura orgánica y de armonía con la naturaleza. Pero resulta evidente que, cuando ese lenguaje emerge desde estructuras cerradas, concentradas, profundamente desiguales y enfocadas exclusivamente en la ganancia, deja de ser verdadera transformación ecológica para convertirse en su antítesis; a la par que destruye el esfuerzo de década de algunos permacultores e investigadores que insisten en buscar soluciones reales ante un gobierno que los ignora.
En Cuba, incluso la sostenibilidad ha terminado secuestrada por la maquinaria del privilegio. Lo verde ya no aparece como compromiso con la tierra, sino como una nueva vidriera cuidadosamente iluminada para seguir vendiendo poder.
Referencias
- Equipo de Investigación CubaNet. Qué hay detrás de Roberto Carlos Chamizo, “el mensajero de El Cangrejo”. CubaNet, 27 de abril de 2026. https://www.cubanet.org/que-hay-detras-de-roberto-carlos-chamizo-el-mensajero-de-el-cangrejo/
- Hacienda El Patrón (@hacienda_elpatron). Perfil oficial de Instagram. Instagram. Consultado en abril de 2026. https://www.instagram.com/hacienda_elpatron/
- Sherwood, Dave. Cuba power grid: How it collapsed and what comes next. Reuters, 18 de octubre de 2024. https://www.reuters.com/world/americas/how-cubas-electrical-grid-collapsed-what-comes-next-2024-10-18/
- World Food Programme. Annual Country Report – Cuba – 2024 (CU03). World Food Programme, 27 de marzo de 2025. https://docs.wfp.org/api/documents/WFP-0000165353/download/
- U.S. Customs and Border Protection. CBP Releases December 2024 Monthly Update. U.S. Customs and Border Protection, 14 de enero de 2025. https://www.cbp.gov/newsroom/national-media-release/cbp-releases-december-2024-monthly-update
- Vidal, Pavel. GAESA, el elefante invisible en la estabilización macroeconómica cubana. Cuba Capacity Building Project, 9 de noviembre de 2025. https://horizontecubano.law.columbia.edu/news/gaesa-el-elefante-invisible-en-la-estabilizacion-macroeconomica-cubana

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