Los parques eólicos Herradura 1 y 2, concebidos en 2000 como parte de la transición energética de Cuba, representan un cuarto de siglo de promesas incumplidas. Con avances mínimos, ejecución parcial y un enfoque en tecnología de media capacidad, estos proyectos reflejan la ineficiencia y falta de visión del sistema energético cubano.
