Incendio en Maisí-Caleta afecta a gigantesco cactus cubano en peligro de extinción

Un incendio ocurrido este martes en la zona de amortiguamiento del Área Protegida Elemento Natural Destacado (END) Maisí-Caleta, en Guantánamo, afectó severamente a un ejemplar de extraordinarias dimensiones de aguacate cimarrón (Leptocereus nudiflorus), una cactácea endémica de Cuba considerada amenazada de extinción.

El hecho fue denunciado en Facebook por Julián Matos Navarro, especialista vinculado desde hace años a las labores de investigación y conservación en Maisí-Caleta. Matos, quien es el actual administrador del Área Protegida, publicó fotografías del incendio y del mismo ejemplar antes de ser alcanzado por las llamas.

Según relató, el enorme cactus había sobrevivido al paso del huracán Matthew por el extremo oriental de Cuba en octubre de 2016, pero una década después terminó seriamente afectado por el fuego.

“Este ejemplar pudo resistir los embates del poderoso huracán Matthew […] hoy por culpa de algún irresponsable e indolente está siendo consumido por el fuego”, escribió Matos.

La atribución del incendio a una acción humana procede, por el momento, de esta denuncia. Canal Guardabosques no ha encontrado todavía información oficial que establezca la causa del fuego ni la extensión total del área afectada.

Un gigante entre las cactáceas cubanas

La pérdida potencial de este individuo adquiere especial importancia por la especie de que se trata.

El aguacate cimarrón es una especie endémica de Cuba, por lo que sus poblaciones naturales no existen en ningún otro país. Su nombre científico aceptado actualmente es Leptocereus nudiflorus, aunque durante décadas fue conocido como Dendrocereus nudiflorus, nombre con el que aparece en buena parte de la literatura científica cubana. (Plants of the World Online)

No es el cactus que normalmente imaginamos. Es un auténtico árbol suculento, capaz de alcanzar alrededor de 15 metros de altura y desarrollar un tronco de más de un metro de diámetro. Habita principalmente ecosistemas secos, incluidos bosques semideciduos y matorrales xeromorfos costeros y subcosteros. (Llifle)

Las dimensiones del individuo afectado en Maisí resultan evidentes en las fotografías tomadas antes del incendio: grueso tronco y su enorme copa, formada por ramas leñosas sobre las que se desarrollan los tallos verdes característicos de la especie.

No existe información suficiente para establecer la edad de este ejemplar, por lo que sería aventurado asignarle una cifra. Sin embargo, la especie es conocida por su crecimiento lento y extraordinaria longevidad.

El “amigo” del Patriarca

Precisamente otro individuo de esta misma especie es uno de los árboles más conocidos de Cuba: el Patriarca de Varahicacos, en la península de Hicacos, Matanzas.

Se le atribuye una edad de aproximadamente 500 años y una altura cercana a siete metros. Es uno de los principales valores botánicos del área protegida de Varahicacos. (Internet in a Box)

Al conocer la noticia del incendio en Maisí, una persona familiarizada con el trabajo de conservación de la especie comentó en la publicación de Matos:

“Qué pena, ese era el ‘amigo’ del Patriarca en el PNP Varahicacos.”

La comparación no resulta descabellada desde el punto de vista de la conservación. Varahicacos y Maisí-Caleta albergan precisamente algunas de las poblaciones más importantes que sobreviven de Leptocereus nudiflorus.

Una investigación sobre la estructura poblacional y conservación de la especie estima que quedan menos de 2.000 individuos adultos en todo el mundo —en este caso, todos en Cuba— y que alrededor del 62 % está sometido al menos a una amenaza directa.

El estudio identifica precisamente a Varadero y Maisí-Caleta como las localidades con las mayores subpoblaciones y las densidades más altas. (EurekaMag)

Esto convierte al gigantesco individuo fotografiado en Maisí en algo más que un árbol llamativo dentro del paisaje.

Una especie en peligro

La Lista Roja de la UICN clasifica al aguacate cimarrón como En Peligro (EN). Kew también recoge actualmente esa evaluación para la especie. (Plants of the World Online)

Su conservación resulta particularmente compleja por la fragmentación de sus poblaciones y los problemas de regeneración observados en algunas localidades. Investigaciones realizadas en la costa norte de La Habana y Matanzas, por ejemplo, han encontrado poblaciones con individuos adultos pero ausencia de juveniles, aun cuando las plantas producen frutos y semillas viables. (Scribd)

Por ello se han desarrollado programas de propagación y reintroducción.

Y precisamente eso es lo que documentan algunas de las fotografías que acompañan la denuncia de Maisí.

En una de ellas aparecen dos niños sosteniendo grandes esquejes de aguacate cimarrón. En otra, uno de esos esquejes aparece ya establecido en el terreno.

Según Matos, las imágenes fueron tomadas cuando los propios trabajadores del área protegida realizaban acciones de reintroducción mediante siembra directa de esquejes.

Detrás de esas plantas había un claro esfuerzo para recuperar esta especie amenazada.

Maisí-Caleta: mucho más que el lugar del incendio

La noticia también pone el foco sobre un área protegida cubana poco conocida fuera de los círculos especializados.

El END Maisí-Caleta, situado en el extremo oriental de Guantánamo, protege ecosistemas asociados a las espectaculares terrazas marinas de Maisí y a una de las regiones más secas del archipiélago cubano. Sus matorrales xeromorfos y bosques secos albergan una biodiversidad con elevados niveles de endemismo.

Y el aguacate cimarrón no es una presencia accidental allí. Maisí-Caleta constituye uno de los principales refugios actuales de la especie. (EurekaMag)

Eso obliga a mirar también más allá del cactus de las fotografías. La imagen del incendio muestra las llamas avanzando sobre la vegetación circundante, de manera que todavía queda por conocer cuánta superficie resultó afectada y cuáles fueron las consecuencias para el resto del ecosistema.

Sobrevivió a Matthew; ahora habrá que saber si sobrevivió al fuego

La fotografía del enorme Leptocereus nudiflorus envuelto en humo y llamas resulta especialmente dolorosa cuando se compara con la imagen anterior del mismo individuo.

Un organismo que necesitó décadas —posiblemente mucho más— para alcanzar semejantes dimensiones puede perderse en cuestión de minutos.

Sin embargo, todavía es prematuro darlo por muerto. La fotografía demuestra una afectación severa, pero será necesario evaluar posteriormente si alguna parte del tronco, las ramas o los tejidos vegetativos permaneció viva y si el ejemplar conserva capacidad de recuperación.

Por ahora, queda documentada una pérdida ecológica potencialmente importante y muchas preguntas pendientes: qué originó el incendio, qué extensión alcanzó, qué otras especies fueron afectadas y cuál será finalmente el destino de este gigante de Maisí-Caleta.

Para una especie con menos de 2.000 adultos conocidos, cada población cuenta. Y cuando el individuo afectado es uno de estos extraordinarios árboles suculentos que han conseguido permanecer en pie durante generaciones, cada ejemplar cuenta también. (EurekaMag)

Todas las fotos pertenecen a la publicación en Facebook de Julian Matos Navarro.

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